Saltar al contenido

Cómo afrontar la ansiedad

Cómo afrontar la ansiedad

<img src="https://compagnia-dello-yoga.it/wp-content/uploads/dummy-transparent-omc2i23x5v4akv1pahgd0wakouz3ncowextypw0ou0.png" alt="How To Cope With Anxiety"

Por Raquel Soler Publicado el 10 de julio de 2018 How To Cope With Anxiety2018-07-10Raquel Soler/alone.jpg 0

Algunas mañanas están bien.

Si puedo levantarme de la cama lo suficientemente rápido y empezar a moverme, a menudo puedo empezar mi día con una acción asertiva y café. Casi siempre me despierto con algo de ansiedad, pero por lo general puedo apagarla siendo productivo.

Otras mañanas no están bien.

Me despierto de mis sueños ansiosos y mi mente corre a través de todo lo que podría estar mal. Mi relación, mi pequeño apartamento, mi trabajo como consultor, mi matrimonio fallido, mi falta de hijos, mis sentimientos de aislamiento. En vez de sentirme conectado, vivo y agradecido, implosiono como una estrella enana: denso y apretado. Hay cinco formas de lidiar con ello. Moverme

Sacar la energía. Ponga música alta, mueva su cuerpo, haga ruido y sacuda. Hay mucha energía en la ansiedad: sácala a través del movimiento caótico. No necesitas ser controlado. Grita en una almohada, llora, o simplemente párate y sacude tus huesos.

La depresión es más difícil. Cuando estás deprimido, lo último que quieres hacer es moverte. Muévete de todas formas. Salta en el lugar cincuenta veces. Entonces mira. Prefiero la libertad de no estar en público para poder moverme salvajemente, hacer expresiones horribles, emitir ruidos extraños, y no alarmar a la población en general. No es bonito. Sin embargo, si no puedes conseguir que te muevas por tu cuenta, entonces ve a una clase. No yin. Vayan a una que les haga latir el corazón y les haga sudar.

2. Hablen

Arrastrarse a un diario (no tiene que ser legible), gritarlo en una almohada, o canalizar sus voces en un diluvio de lenguas. Como sea que lo hagas, expresar tu verdad también moverá tu energía. Al decir tu verdad (sin importar cuán loca, fea o irracional sea), sacas las voces de tu cabeza y las llevas al mundo donde puedes tener cierta distancia de ellas. Cuando escuchas estas historias fuera de ti mismo, comienzan a cambiar y a perder su potencia. Es un poco como exorcizar demonios, amigos.

En realidad, es a mucho así.

3. Conecta

Llama a un amigo, ve al café. Confiésate. Ponte vulnerable. Comparte. Acepta un abrazo. Da un abrazo. Expónganse a sí mismos y a su verdad a alguien seguro y de confianza. No necesitan arreglarte o darte consejos: el acto de ser escuchado y visto es profundamente sanador.

4. Haz el bien

A veces la manera más rápida de sentirse mejor es ser de utilidad. Ve a hacer algo bueno. Escucha los problemas de alguien, dona sangre, limpia las ventanas de tu madre. Te recordarás a ti mismo que lo que haces importa y que haces la diferencia estando aquí. A veces nos olvidamos. Limpiar

También puede ser útil – si eres un fanático del control como yo – para hacer las tareas domésticas. El trabajo físico como fregar los pisos y las paredes es terapéutico. Pero también puedes «limpiar» terminando esas viejas tareas que has vuelto a hacer durante unas semanas (o meses, o años). Quitarte esas tareas de encima te recuerda que puedes tomar cierto control en tu vida, y eso puede ser muy bueno. Si te sientes abrumado mentalmente, empieza con las tareas domésticas físicas para entrar en tu cuerpo y sigue desde ahí.

6. Métete en la naturaleza

Si es posible, métete en la naturaleza. Vuelve a conectar con la tierra, los árboles, el cielo. El cielo nos recuerda que somos parte de algo más grande. Las montañas nos recuerdan que nuestros problemas pasarán. Los árboles nos recuerdan cómo respirar. Mamá tierra puede sostener mucho en sus generosos brazos; dale tu tiempo y ella te abrazará.

Finalmente, recuerda que no estás solo. Todos los humanos entienden la angustia; todos hemos sentido el agobio. Algunos de nosotros podemos sentirlo más, pero podemos pasar por estos sentimientos si seguimos respirando de a uno por vez. Nuestro trabajo espiritual diario: cuando nuestros corazones se rompen, déjalos que se abran de par en par. Deja que el sol y el viento entren.

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos y para fines de afiliación y para mostrarte publicidad relacionada con sus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de sus datos para estos propósitos. Ver Política de cookies
Privacidad