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Aprender a sentarse solo

Aprender a sentarse solo

<Piensa en algunos de los problemas de nuestra vida cotidiana, y en cuántos de ellos se aliviarían si pudiéramos aprender a sentarnos solos, en una habitación tranquila y vacía, con satisfacción.

Si te contentas con sentarte solo y en silencio, no necesitas comer comida basura, comprar por impulso, comprar el último artilugio, estar en los medios sociales para ver lo que todos los demás están hablando o haciendo, compararte con otros, hacer más dinero para mantenerte al día con los Joneses, alcanzar la gloria o el poder, conquistar otras tierras o hacer la guerra, ser grosero o violento con los demás, ser egoísta o codicioso, estar constantemente ocupado o ser productivo.

Estás contento, y no necesitas nada más. Resuelve muchos problemas.

¿Puedes sentarte solo en una habitación vacía? ¿Puedes disfrutar de la alegría de la tranquilidad? La mayoría de nosotros tenemos problemas para sentarnos solos, en silencio, sin hacer nada. Tenemos la necesidad de hacer algo, de revisar nuestros buzones y medios sociales, de ser productivos. Sentarse quieto puede ser difícil si no se ha cultivado el hábito.

Aprender a sentarse, aunque sea por unos minutos, es instructivo. Aprendemos a escuchar nuestros pensamientos, a ser conscientes de nuestros impulsos de hacer algo más, a planificar y establecer objetivos. Aprendemos a observarnos a nosotros mismos, pero a quedarnos quietos y no actuar según esos impulsos. Aprendemos a contentarnos con la quietud.

Aprendemos a saborear la tranquilidad. Es algo que la mayoría de nosotros no tenemos, tranquilidad, y nos cuesta acostumbrarnos. Cuando conducimos nuestros coches o salimos a hacer ejercicio o comer o trabajar o incluso practicar yoga, ponemos música o hablamos con la gente o tenemos la televisión encendida. La tranquilidad puede ser asombrosa, porque nos ayuda a calmarnos, a contemplar, a ir más despacio para saborear el vacío.

Estar solo es otro placer que demasiado a menudo descuidamos. Cuando estamos solos, vamos a Internet o a la televisión para ver qué más está pasando, qué hacen o dicen los demás, en lugar de estar solos. Este aislamiento es algo necesario, que nos permite encontrarnos a nosotros mismos, aprender a contentarnos con poco en lugar de querer siempre más.

¿Puedes practicar el estar solo, el estar quieto, el estar callado? Sólo un poco al principio, luego quizás un poco más. Escucha, mira, aprende sobre ti mismo. Encuentra la satisfacción. No necesitas nada más.

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</Nota del editor: Este post es una adaptación del contenido inspirador de Hábitos Zen.

Yoga lovin’:

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