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No todos los que practican yoga son felices, y eso está bien.

No todos los que practican yoga son felices, y eso está bien.

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Por Raquel Soler Publicado el 6 de septiembre de 2016 No todos los que practican yoga son felices; y eso está bien2016-09-06https://www.rachelyoga. com/wp-content/uploads/yoga-ed-expert.jpgRaquel Soler/worries-girl.jpg 11

Experimento ansiedad y depresión.

En mi vida, he caído en la desesperación y la soledad, he tenido pensamientos suicidas, me he cortado para purgar el dolor, he tomado antidepresivos, y me he acurrucado en el suelo en aislamiento. Me he cogido de la mano con sentimientos terribles y he tenido muchas «noches oscuras del alma».

Comparto esta confesión porque quiero que sepas que no estás sola. La sociedad fomenta una disposición agradable. Los medios de comunicación públicos como Instagram y Facebook nos muestran fotos de amigos, aventuras, familias felices y eventos de celebración. El yoga – marcado por la vitalidad, la positividad y las sonrisas de Lululemon – puede parecer poco acogedor para aquellos que actualmente no sienten que la vida es genial.

Puede que empieces a pensar que eres el único que se siente tan mal.

La presión de ser agradable puede privarte de la oportunidad de conectar honestamente con tus compañeros de viaje del alma. O incluso peor, puede privarte de la oportunidad de conectar con ti mismo.

Nuestros felpudos no son lugares para ser perfectos, o incluso lugares en los que tenemos que ser particularmente felices. Son lugares para ser auténticos. La alfombra es un lugar donde está bien llorar. Son lugares para darnos permiso para sentir, practicar el autocuidado y usar nuestros hermosos cuerpos físicos para cambiar potencialmente nuestras experiencias. Podemos mover con nuestros sentimientos, en lugar de cubrirlos. Si estamos ansiosos o deprimidos, la práctica física puede ayudarnos a cambiar nuestros estados fisiológicos y psicológicos, incluso si es sólo por una hora. Recordamos que somos algo más que nuestros pensamientos y emociones. Tenemos un vistazo de que hay algo estable, puro y hermoso dentro de cada uno de nosotros.

Mi invitación: por favor, ven a la colchoneta. Y trae todo tu ser.

Trae tu fatiga, tu hambre del alma, tu anhelo, tu imperfección. Trae tu tristeza, tu decepción, tu ira, tu miedo. Trae tu ansiedad, trae tu depresión. La práctica del yoga celebra toda tu humanidad; no sólo los trozos brillantes. Por supuesto, trae tu alegría, tu excitación, y tu total magnificencia también. Pero no se requieren para ser admitidos.

¿La práctica de yoga me ha ayudado personalmente con mi ansiedad y depresión? Sí. Es una de las razones por las que soy profesor. El yoga me ha dado una forma alternativa de autocuidado, cuando prefiero beber vino, comer pastel, y ver Netflix para adormecer el dolor. La práctica del yoga me ayuda a encontrar la grieta por donde entra la luz, para abrir mi corazón en vez de cerrarlo. Voy a compartir un secreto con ustedes: la mayoría de sus profesores de yoga no hacen yoga porque son naturalmente felices, benévolos y están enraizados. Son profesores porque también necesitan la práctica. No estás solo. Así que ven a practicar. Todo tu ser es bienvenido aquí. Encendamos nuestras lámparas en la oscuridad.

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