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Explorando nuestra geografía interior

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Esterillas Yoga

Ladrillos yoga

El yoga nos invita a hacer un viaje, a recorrer una geografía interior, a despertar la sensibilidad del cuerpo y así hacer sensible lo invisible.Por Ananda Ceballos Tradicionalmente, cualquier hindú que abandone el territorio hindú, la “tierra de los arya”, está prohibido. Los que se aventuraban allí perdían su estatus ritual, eran considerados impuros y a su regreso eran despojados de su casta y por lo tanto excluidos del cuerpo social. Esta prohibición refleja la visión del mundo de los brahmanes, indiferente al resto de los países, todos ellos habitados por “bárbaros” (mleccha), y por tanto sujetos al mayor desprecio. ¿Podría ser esta una de las razones por las que los indios han explorado históricamente muy poco de otras partes del globo y, por el contrario, han desarrollado tantos métodos de “exploración interior”, entre los cuales el yoga ocupa un lugar privilegiado?Antes de la adquisición de una serie de técnicas y prácticas específicas, existe en el yoga el conocimiento del cuerpo y la mente, su estructura y mecanismos. Las posturas de yoga se convierten entonces en la guía para una experimentación, una aventura exploratoria con y en el cuerpo. La práctica del yoga nos invita a examinar de manera concreta y profunda lo que sucede en nuestro interior cuando solicitamos a nuestro cuerpo con atención, benevolencia y placer. Más que en la ejecución de bellas posturas, nos centramos en hacer un viaje a través de una geografía interior, despertando el cuerpo sensibilité? y haciendo así sensible lo invisible.Gracias al yoga, cada persona puede mirar en su interior y explorar su ser interior para entender su naturaleza y cómo funciona. La práctica del yoga ofrece al cuerpo nuevas coordinaciones, frena los patrones mecánicos de movimiento y despierta las percepciones obstruidas por los hábitos automáticos adquiridos. En este tipo de exploración, sin ningún objetivo preliminar, se revela lo esencial: lo importante no es tanto el objeto de atención como la calidad de la atención que le prestamos. Así concebido, el yoga se convierte sobre todo en un manantial de asombro y de despertar que tiene como objetivo desarrollar una capacidad innata que los seres humanos poseen para sentir y escuchar; más que para hacer, y contribuye a nutrir el matiz de nuestra inteligencia sensible.Este artículo es un extracto de la web Compagnia dello yoga n°39 disponible aquí.Ananda Ceballos es doctora en Estudios Indios y psicóloga especializada en trastornos de la alimentación. Lleva 15 años enseñando yoga y es profesora en la Universidad Complutense de Madrid. Un practicante de la meditación, entrenado por el Dr. Jan Chozen Bays, – autor del libro “Comer con atención” -, Ananda está promoviendo el programa de Comer con Atención, Vida Consciente (ME-CL) en Francia.

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