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Un paréntesis de buen calor

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Esterillas Yoga

Ladrillos yoga

Utilizada durante miles de años, el agua siempre ha tenido su lugar en la higiene de la vida. Zoom sobre el hammam y la sauna, dos técnicas beneficiosas y complementarias.

(©Thinkstock)

Junto con los riñones, el hígado, los intestinos y los pulmones, la piel es parte de las vías de eliminación del cuerpo. Es eficaz para aliviar otros emunctorios, que a menudo están congestionados o cansados. La hidrología es la técnica elegida para usarla porque desplaza los líquidos y estimula las diferentes capas celulares.

El hammam: convivialidad y exfoliación

Originario del Magreb, el hammam se practica a una temperatura de unos 45°C en un ambiente húmedo con el objetivo de suavizar la piel para limpiarla mejor. La capa basal, que produce la epidermis, es estimulada, contribuyendo a la buena salud de la piel que se vuelve suave. A menudo se practica en grupo y es también una fuente de convivencia y relajación. Los hammams tradicionales ofrecen la posibilidad de circular entre varias habitaciones de mayor o menor temperatura y humedad, permitiéndole moverse gradualmente hacia el calor y la humedad a su propio ritmo. Después de unos quince minutos en el hammam, el jabón negro, con sus propiedades emolientes, se aplica enérgicamente con un guante de kassa de malla rugosa, que elimina las células muertas de la piel. La sesión termina con una ducha tibia para eliminar los residuos de la exfoliación, o fría si se busca el efecto de latigazo.

La sauna: desintoxicación y relajación

La sauna es casi el doble de caliente que el hammam con una atmósfera seca (sólo 20-30% de humedad). El objetivo es hacer funcionar las glándulas sudoríparas para restablecer el equilibrio ácido-base. La sesión se divide en varias fases: ducha caliente o fricción corporal general para activar la piel y estimular la circulación, luego entrada en la cabina de la sauna con el cuerpo y el pelo secos. Después de 10 a 15 minutos, se produce la sudoración. Es el momento de una ducha fría para enjuagar las toxinas eliminadas y revitalizar. Después, se toma un período de descanso de al menos 15 minutos para restablecer el equilibrio del cuerpo y el corazón. Dos nuevos ciclos completarán la sesión, que durará un mínimo de 1 hora y media. Varios estudios indican que este ejercicio de circulación, como la gimnasia circulatoria, trabaja todo el corazón y el sistema vascular. Y, a 90°C, el calor impide cualquier otra función que no sea la regulación térmica, incluso la reflexión. En la sauna, es imposible superar tus preocupaciones…

Artículo escrito por Elodie Brillaud

Encuentra nuestro artículo completo sobre saunas y hammams en Compagnia dello yoga n°34.

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